JOHN LOCKE (1632-1704) - John Locke

País Global | Homepage | RSS rss

John Locke
El padre del liberalismo clásico. Reseña histórica.

  • JOHN LOCKE (1632-1704)


    La tradición medieval que Locke recogió a través de Hooker constituye una parte esencial de los ideales constitucionales de la Revolucion de 1688.

  • Nacido en la localidad de Bristol en agosto de 1632, es considerado uno de los fundadores del liberalismo. Recibió una instrucción privada liberal que lo llevó a ser bachiller en artes, dado que su padre, un jurista puritano, estaba a favor del gobierno representativo y de la soberanía popular. En 1656 se aboca a la medicina y a la ciencia experimental y a la teoría política en Oxford.

    Trabajó en el armado de una constitución británica en Carolina. A pesar de criticar al cartesianismo -entiende que todos los conocimientos del hombre provienen de la experiencia objetiva, diferenciándose de la postura cartesiana que entiende al hombre como un mero receptor de ideas innatas- toma de éste el método sistémico para la elaboración de tratados. En 1670 publica el Ensayo sobre el Entendimiento Humano (en 1690 volvería a publicarlo en una edición extendida).

    Fue un empirista y opuesto al racionalismo por considerar al conocimiento como inherente al plano de los sentidos, a diferencia de Hobbes que era un empirista desde el punto de vista del conocimiento, aunque racionalista en relación a su teoría política. De las sensaciones, entendidas por Locke como "ideas simples", proceden las demás ideas "complejas" por un proceso de asociación y combinación. Su concepción empirista luego sería ampliada por David Hume.

    El empirismo contribuye al destierro de la concepción escolástica medieval. Locke se emancipa de todo elemento religioso. Trata de explicar la naturaleza rompiendo con todas las concepciones previas, y desarrollando un nuevo espíritu crítico acerca de la realidad de su tiempo. En esta época existe una clara idea de progreso que emancipa el pensamiento de la cosmovisión escolástica y lo acerca a un individualismo más desarrollado.

    En 1687, durante el reinado de Jacobo II, se producen las reacciones protestantes, como respuesta el intento de restauración de la iglesia católica en Inglaterra. Locke toma contacto en Holanda con Guillermo de Orange, quien a partir de la Gloriosa Revolución de 1688 simbolizaría la supremacía del parlamento.

    Locke es considerado como uno de los pensadores más representativos de la tradición anglosajona, siendo reconocido como uno de los padres intelectuales de la Revolución de 1688 en Inglaterra. Así como Hobbes creó una corriente atomística, Locke crea el paradigma liberal. Discrepa con Hobbes acerca de la naturaleza del hombre, al cual lo considera como esencialmente bueno.

    En 1695 escribe una obra de contenido religioso donde afirma que el único requisito para un cristiano es creer en la misión redentora de Jesús, aunque separa a la religión del poder político. Para Locke la religión era importante, aunque como renacentista prefería una racionalidad basada en la tolerancia religiosa. Afirmaba que ningún individuo poseía tanta sabiduría como para imponerle al resto una religión, y entendía a lo religioso subordinado a lo político. Sin embargo, no admite a los católicos (al responder éstos al poder de Roma); a los mahometanos (por ser totalmente ajenos al mundo europeo); y a los ateos. Discrepaba con Hobbes en relación a la concepción de que el Estado debía incluir un poder religioso. Cualquier estructura orgánica religiosa tarde o temprano se erige como absolutista.

    En 1696 es designado Consejero del Departamento de Comercio Interior.

    Su primera crítica al absolutismo se orientaba al poder de los reyes (Primer Tratado), refutando básicamente los argumentos de Robert Filmer, que planteaba que los decretos de la autoridad debían ser considerados como equivalentes a los designios divinos y, por ende, la infalibilidad del rey. En igual sentido, también polemiza con Hobbes, planteando que la sujeción hacia el patriarca es suponer que el hombre nunca fue ni será libre.

    Su Segundo Tratado constituye un ensayo sobre los alcances y fines del gobierno civil. Abunda aquí también en críticas al pensamiento de Hobbes, coincidiendo con éste sólo en el individualismo, y proponiendo la realización de una teoría política para el gobierno civil. Su teoría del contrato social se establece a partir de hombres libres, no entre gobernantes y gobernados.

    En lo que respecta al estado de naturaleza, no lo percibe inmerso en un estado de guerra al estilo de Hobbes, aunque tampoco lo considerada en una situación de paz sostenible. La razón de ello se vincula con la ausencia de organización y con una acción humana que no necesariamente se sustenta en el reconocimiento expreso de los derechos naturales, más allá del interés personal. Ante este estado absoluto de libertad e igualdad, y por ende, de egoísmo, no resulta infrecuente que se termine vulnerando el derecho a la vida, la libertad y a la propiedad.

    Es por ello que Locke, a pesar de sostener que el estado de naturaleza se configura desde la paz, buena voluntad, asistencia mutua y conservación, lo juzga como inestable y, consecuentemente como a un estado de guerra potencial del que no resulta ajena la justicia por mano propia. Todo hombre aquí protege lo suyo lo mejor que pueda.

    La necesidad de superar el estado de naturaleza se justifica por el hecho de que no todos los hombres poseen un mismo nivel de racionalidad, lo cual hace que algunos individuos se apoderen de los bienes de los otros. A diferencia de Hobbes entiende a la propiedad como inherente al derecho natural y consecuentemente, dentro del estado de naturaleza.

    Aunque es generalmente reconocido a partir de su énfasis en la propiedad privada -él era un gran propietario dedicado al negocio de la seda y también tenía participación en el comercio de esclavos-, su teoría política no se circunscribe a ello. Locke entendía que el derecho natural también suponía el derecho a la vida y a la libertad de los individuos. Por razón natural el hombre tiene derecho a todos los bienes que juzgue necesarios para su subsistencia, con lo cual es factible de ser apropiado todo aquello que obtenido de la naturaleza haya sufrido modificaciones a partir del trabajo individual. En el estado de naturaleza lo que predomina es la noción de propiedad común y el reconocimiento colectivo al propio trabajo se halla inhibido al no existir un pacto expreso de todos los individuos.

    En su noción contractualista se reafirma el consentimiento de sus miembros como condición básica de derivación de la sociedad civil, renunciando cada uno al derecho propio, y quedando luego ligados el poder civil y el poder político (este último desde un criterio de poder limitado). Locke forja así la noción de doble pacto: entre individuos (pacto de asociación), y entre comunidad y poder político (de sujeción). Creía que la riqueza individual contribuía al mejoramiento o bienestar general. Desde una concepción restrictiva, planteaba que sólo podían formar parte del poder político aquellos hombres con propiedad al tiempo que los pobres, por carecer de ella, no podían ser asimilados como ciudadanos en su total dimensión.

    Locke, siguiendo la experiencia de la Revolución inglesa, entiende que la forma de gobierno dependerá de lo que la comunidad, luego de concretado el pacto de asociación, haga con su poder, pudiendo conservarlo o delegarlo a un cuerpo legislativo, al que considera como supremo en el gobierno, pero al igual que el poder ejecutivo, de base limitada. Todo avasallamiento a la libertad, la vida, o la propiedad es nula en sí misma, tanto del ejecutivo como del legislativo. De suscitarse ello, el pacto de sujeción pierde validez, cobra vigencia el derecho de resistencia, y el poder regresa al pueblo en nombre de los derechos inalienables de libertad personal, consentimiento y libre adquisición y disfrute de la propiedad.


    http://www.pais-global.com.ar

    - ecrevari
    // Enviado por ecrevari @ 24/06/2005 14:32:55.439163 ART
       
    Shopping